Parana Metal


PARANÁ METAL

Pero la reactivación económica capitalista no niega la crisis global, el reacomodamiento empresario, e incluso, la pugna interburguesa. Esta se profundizó bajo el Gobierno de Cristina, teniendo un punto culminante cuando la burguesía sojera logró imponer la derrota de la 125, y más tarde, dar base social a la derrota política del Gobierno en las últimas elecciones parlamentarias. La escena política está dominada por esta pugna. Las dos grandes fracciones tratan de conquistar a la opinión pública y a sus propios explotados para su política. Es por esto que la estrategia de construcción de la independencia política de la clase obrera es fundamental, y debe ser la piedra angular sobre la que se instrumente cualquier táctica coyuntural.

El caso de la autopartista de Villa Constitución es una consecuencia de lo expresado: desde el punto de vista del negocio capitalista, NO ES UNA EMPRESA VIABLE. Con la patronal anterior, o con el kirchnerista López, o con quien venga a posar de “comprador”, los trabajadores están condenados a una extorsión permanente en estado de agonía terminal. Ya sucedió con la rosarina Mahle. Hay que aprender de la historia tan reciente.

Las multinacionales de la industria automotriz cortan el bacalao sobre las autopartes, y es por esto que es imposible pensar una “solución” sin tocar seriamente sus intereses.

Desde el primer momento del conflicto, casi dos años atrás, nuestra organización planteó con toda claridad la necesidad de estatizar la empresa, expropiándola, sin indemnización alguna para con los patrones vaciadores. Esta medida debía ser acompañada del control obrero colectivo, es decir, que el Estado, único capaz de poner el dinero y los vínculos comerciales para garantizar la producción y la circulación de los blocs de motores, se subordinara a las necesidades de los trabajadores. El reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario sólo pueden ser viables bajo este esquema.

Muchos compañeros preguntaban ante este planteo ¿pero es justo que con el dinero de todos los argentinos sostengamos una empresa en quiebra? ¿no tendría que hacerse entonces con todas las empresas, grandes o chicas, que pasan por la misma situación?

En verdad, que un Gobierno declaradamente burgués tome una medida de este tipo sólo se explicaría por la magnitud de la lucha, por la presión de la situación. Es obvio que en manos de Cristina o de Binner, una estatización es concebida como una medida transitoria para re-privatizar después. Así lo han declarado e incluso ejecutado toda vez que se vieron obligados a esta medida, para ellos, extrema.

Pero si ese es el ángulo de los gobiernos patronales, para los trabajadores en lucha, la estatización de toda empresa que suspenda o cierre puede ser una alivio transitorio, pero debe ser concebido como un escalón para ir por más, para cuestionar el propio funcionamiento del mercado, avanzando en una perspectiva socialista de la economía.

Por ejemplo, es impensable Paraná Metal estatizada sin avanzar sobre los privilegios y subsidios de los que gozan las multinacionales automotrices. Imponerles un compre de la producción de la empresa estatizada no es el socialismo, pero sí es un paso de intervencionismo estatal que recorta la impunidad con la que operan General Motors, Ford, o quien sea.

Los obreros metalúrgicos de Paraná Metal vienen desarrollando un heroico plan de lucha. En Asamblea, han rechazado la oferta negrera de la Empresa, el Gobierno, y la burocracia nacional de la UOM encarnada en Naldo Brunelli.

Han derrotado provisoriamente un operativo para que agachen la cabeza, del que formaron parte no sólo la burocracia sindical, sino los partidos y gobiernos patronales, y la propia cúpula de la Iglesia Católica.

Sin embargo, el movimiento de lucha no está orientado por una estrategia de independencia de clase, sino por buscar la posible viabilidad de nuevos planteos de colaboración de clases, de un “nuevo empresario”. Es por esto que no agregan al correcto rechazo de las inaceptables propuestas del Ministerio de Trabajo, una definición programática clara a favor de la ESTATIZACIÓN BAJO CONTROL OBRERO COLECTIVO.

La conducción de la UOM Villa Constitución, a quien nadie puede acusar de que no lucha o que no convoca a asambleas, tiene responsabilidad política respecto a esta falta de independencia de clase del movimiento. Una dirección no se puede limitar a ser “vocero honesto de los compañeros”. Tiene que actuar sobre el atraso, los prejuicios, el conformismo, y en especial, sobre la falsa conciencia de la clase obrera, sobre el lugar común que no se puede plantear nada que el capitalismo y sus gobiernos no contemplen. Porque si así fuera, ni siquiera vale la pena luchar, porque la derrota está asegurada.

Aunque sea en otro contexto, en otra rama de la producción y en otro momento político, vale la experiencia de la neuquina Zanón: con todas las limitaciones de la Ley que encuadra su expropiación, es indudable que marca un ejemplo a seguir. Si es discutible que sea el de la gran victoria, está claro que es el mejor para limitar los alcances de la derrota.

EL CONTEXTO ACTUAL Y LA POSIBILIDAD

DE SUPERAR EL AISLAMIENTO Y COORDINAR LAS LUCHAS EN UN PLAN DE ACCIÓN UNICO

Las diferentes manifestaciones de solidaridad con los obreros de Paraná Metal se combinan con los albores de planes de lucha sectoriales. En algunos casos, son defensivos de la fuente de trabajo (SANCOR-COTAR, Centro Cultural de la Toma); en otros, como los estatales, el epicentro es el salario, atento a la caída experimentada en el primer semestre del año por la inflación incesante.

Las diferentes organizaciones sindicales tienen la palabra para organizar una convocatoria regional y nacional que, tomando como punto aglutinador Paraná Metal, integre las diversas problemáticas sectoriales y regionales en la elaboración de un PLIEGO ÚNICO DE REIVINDICACIONES para construir un PLAN DE LUCHA COMÚN.

La UOM de Villa Constitución, o la propia Asamblea de obreros de Paraná Metal, bien pueden ser los convocantes a un PLENARIO DE DELEGADOS Y ACTIVISTAS COMO PRIMER PASO EN EL CAMINO INDICADO.

Ante esta prioridad, opera como un factor objetivamente divisionista el proceso electoral de la CTA. Pareciera ser que para las cúpulas que se postulan por las diversas listas es más importante la tajada o el rédito político que sacan de una crítica a su rival, que la UNIDAD QUE NECESITAN LOS TRABAJADORES.

Hay que luchar contra cualquier forma de divisionismo y sectarismo. Hay que instalar la necesidad de la unidad desde las bases sometiendo a todas las fracciones políticas al método de la democracia obrera. Es tiempo de poner manos a esta obra. Mañana puede ser demasiado tarde.

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